SS Thistlegorm
Publicado por jonkepa en Abril 9, 2008
Fuente: Anthiasdivers.-If you plan to go on a daily trip to the wreck of the “SS Thistlegorm”, you have to get up early. The dive boat edges Ras Mohammed and the trip takes 3 hours one way. There is a speed boat nowadays achieving 18 knots that reaches the wreck in 2 hours.
The Liveaboard guest can take it easy. Liveaboards stay overnight close the spot or if weather conditions permit moor on the wreck itself. A night dive there is a highlight of every diver life.
The wreck lies at a perfect depth between 15 and 30 metres and its open holds can be explored by experienced divers with good buoyancy control, no special training is required.
Short History of the “SS Thistlegorm”
The British transport ship owes its name to the Gaelic word for “blue thistle”. It was on a secret mission and was supposed to bring refurbished war materials to the British 8th Army. Egypt was at that time controlled by the British and the Mediterranean was not safe, so the SS Thistlegorm started its journey together with a convoy in Glasgow, went around the Cape of Good Hopes on its way to the Suez Canal over to Alexandria. Once the convoy reached the Strait of Gubal, the vessels had to stop as the Suez Canal was temporarily obstructed due to a mine accident and thus they moored in “Shaab Ali”.
On the 5th October 1941 four German bombers “Heinkel He111” started from Crete towards the Sinai as the news had filtered through that the “Queen Mary” with Australian soldiers was crossing the Sinai. This was indeed true but the bombers could not find the Queen Mary and headed back. It was by chance that the Germans sighted the Thistlegorm and attacked on the 7th October 1941 at 0.35am.
2 bombs hit the open hold no. 4 where the munitions deposit exploded after 10 minutes and tore the ship in two pieces. Both of the locomotives situated close to hold No. 4 were catapulted 30 metres away. 18 soldiers were killed while the rest of the crew were saved by the nearby vessels.
In March 1995, Jacques Cousteau with his ”Calypso” discovered the wreck which then figured in his underwater documentary. Then the wreck got forgotten for 20 years until in 1992 the SS Thistlegorm was rediscovered by some recreational divers.

The SS Thistlegorm represents the most famous wreck in the Red Sea. For more information please click on the links on this webpage. A detailed report is available in bookshops under the ISBN No. 88-87177-52-X.
Under „Liveaboards“ you find a photo gallery figuring us.
Un buque británico hundido en 1941 por aviones alemanes deleita a los buceadores del mar Rojo
- Homenaje Tres exmilitares
- británicos depositan una corona de flores en el casco, en el 2006.
- Foto: ARCHIVO / AP
SHARM EL SHEIJ
A 31 millas al noroeste del resort turístico de Sharm el Sheij, a unas cuatro horas de navegación, las turquesas aguas del mar Rojo se tornan súbitamente de azul oscuro. Y cuando no sopla el viento y el océano está liso como un espejo, entre el trajín de barcos enfilando proa hacia el canal de Suez, una fantasmagórica sombra negra se adueña de la superficie oceánica. No. No se trata de una fosa de profundidad que se hunde en el lecho marino. Aquí, a 30 metros bajo la superficie, yacen los restos del mercante SS Thistlegorm, hundido en 1941 por aviones alemanes cuando transportaba equipamiento militar al Ejército británico en el norte de África durante la segunda guerra mundial.
Para algunos, el SS Thistlegorm es uno de los pecios (barcos hundidos) al alcance de buceadores aficionados mejor conservados; para otros, se trata de un pedazo de historia que permite nadar entre blindados Rolls-Royce, motocicletas BSA y Norton o componentes de avión fabricados en la primera mitad del siglo XX. Para los demás mortales, los restos del mercante se convertirán en una memorable experiencia repleta de sensaciones.
“En cuanto os lancéis al agua, agarraos fuertemente al cable; si no lo hacéis, la corriente marina os llevará lejos del pecio. Haremos dos inmersiones; en la primera daremos la vuelta al buque por el exterior y en la segunda nos introduciremos en el casco para ver su carga”. Alan, buceador profesional de nacionalidad rumana y guía al mando de la comitiva, nos da las últimas instrucciones minutos antes de llegar al punto de inmersión.
Lejanía del casco
Pese a que la lejanía del pecio del puerto de Sharm el Sheij ha obligado a la decena de buceadores presentes –británicos, estadounidenses, suizos y españoles– a levantarse a las tres de la mañana y, una vez a bordo, a buscar un rincón donde dormir durante las horas de navegación, no hay caras de cansancio. Más bien todo lo contrario: una atmósfera de hiperactividad se ha instalado en el buque. Porque el amasijo de hierros oxidados bajo la quilla, hallados en los años 50 por el oceanó- grafo Jacques Costeau, están considerados como uno de los mejores lugares del mundo para bucear.
La primera inmersión está rodeada de dificultades. La corriente de hoy no es muy fuerte, pero lo suficiente como para provocar que, en los momentos iniciales del descenso, los buceadores respiren con intensidad, un jadeo que obliga al buceador a consumir más aire y a reducir el tiempo de inmersión. Además, hay momentos en que hay que nadar contra corriente, lo que origina nuevos sobreesfuerzos que obligan a volver a la superficie transcurrida una media hora.
Hacia el final de la mañana, las condiciones mejoran, y todo apunta que ha llegado el momento de entrar en las tripas del SS Thistlegorm. Y los secretos de este buque de 126 metros de eslora se abren a la comitiva después de un descenso mucho menos azaroso que el primero.
Una enorme morena monta guardia ante la entrada de una de las bodegas. Parece ya acostumbrada al peregrinar de buceadores y se limita a observar los movimientos de los recién llegados sin pretender huir siquiera. Ya en el interior del buque, perfectamente amarrados y alineados, se encuentran camiones Bedford cargados de motocicletas, vehículos que debían hacer labores de mensajería en el frente de guerra. Su silueta redondeada, propia de mediados del siglo XX y perfectamente visible gracias a la luz del océano, evoca un viaje al pasado. En babor, un vagón cisterna parece a punto de desplomarse por el hueco de la bodega, desafiando las leyes de la gravedad. Y aunque ha estado más de seis décadas en esta postura imposible, la presión ha acabado por aplastar el tanque.
Cabina vacía
La cabina de proa está vacía, pero la cadena del ancla golpea con fuerza el casco al ritmo de las oscilaciones marinas. Los corales ya comienzan a asomar en diferentes partes del mercante hundido. Y aunque pasarán décadas antes de que comience a fundirse con el fondo multicolor del mar Rojo, convirtiéndose en un arrecife más, el SS Thistlegorm ya es, más de 66 años después su naufragio, una colonia marina donde habitan peces papagayo y peces payaso.
Han pasado más de 50 minutos, y es el momento de regresar a la superficie. Una inmersión excesivamente larga obligaría a una parada de descompresión. Una vez en el buque, hay entusiasmados que hasta aplauden. Mohamed, uno de los guías, muestra su satisfacción: “Todo ha ido muy bien”.











Hermoso premio que me otorga Luis desde su 


SS Thistlegorm « Jon Kepa escribió
[...] Sigue… [...]