Enseñanzas Náuticas

Para conocer la mar y todo lo que le rodea

El origen de las Habaneras

Posted by jonkepa en febrero 16, 2011

El glamour de las velas

Dentro de la rica variedad de canciones amatorias que posee el folklore español, la habanera es una de las más finas joyas. Su aire lento, en un ritmo de continuo balanceo, y sus exóticas letras llenas de encanto y de nostalgia parecen queremos transportar a una lejana travesía hacia un puerto de mar, donde el recuerdo de los seres queridos, dejados al otro lado de un inmenso océano, son evocados con la pasión y dulzura de los marinos enamorados.

Es la habanera como una limpia brisa de mar que acaricia y envuelve, llegando, directamente hasta lo más profundo de nuestros sentimientos y despertando su dulce balancear un mundo evocador que hace vibrar al son de sus melodías de amor.

El origen de la habanera es aún hoy confuso e incierto, tal y como dejó escrito el musicólogo palentino Mariano Pérez. No obstante, la mayoría de los estudiosos de la habanera sitúa su origen en Cuba, de cuya capital tomó su nombre. Durante los siglos XVIII y XIX, el intercambio comercial entre España y América fue constante, especialmente con la isla de Cuba. Hacia la isla caribeña partían barcos desde las costas españolas cargados de todo tipo de productos, especialmente la sal de las eras alicantinas, y a su regreso traían azúcar, tabaco y otros productos. Pero… ¡cómo iba a faltar la música! Es muy probable que los marinos mercantes españoles trajeran hasta nuestro país algunos sones cubanos y que durante las largas travesías fusionaran aquellas canciones aprendidas con las propias de nuestro folklore, derivando finalmente en la habanera.

El musicólogo catalán Felipe Pedrell llamó “contradanza antillana” -otros, “contradanza criolla”- a la fuente de la que surgiría posteriormente la habanera ; otros musicólogos, como Chase, sitúan esa fuente en las canciones Criollas o Negras denominadas “tonones”. Pero maestros muy vinculados a la habanera, como Manuel Parada, Jesús Romo, Salvador Ruiz de Luna, José Pagán, Ricardo Lafuente y Francisco Grau, encuentran cierto parentesco entre la estructura rítmica del “tanguillo” gaditano y la de la habanera. Es más que probable que la habanera tuviera dos fuentes: una, la canción y danza cubana, y otra, el “tanguillo” gaditano, que pudo influir de forma decisiva en la derivación de la canción cubana hasta lo que actualmente conocemos por habanera.

Sea cual fuere el origen de estas bellas melodías, lo que sí es cierto es que fue en España donde la habanera nació, creció y se desarrolló, de tal forma que hoy podemos decir que se canta en todas las regiones de nuestro territorio. Pero también es verdad que en los pueblos y ciudades de las costas catalana y vasca, así como en el sudeste de Alicante, es donde seconserva viva y con mayor profusión. Un caso muy singular es el de la ciudad alicantina de Torrevieja, donde la habanera es cantada por los torrevejenses en bautizos, bodas, fiestas, rondas e incluso entierros. La habanera es para este pueblo marinero la sal de la vida. Tanto es así que desde 1955 se vienen celebrando los Certámenes Internacionales de Habaneras y Polifonía, donde confluyen corales de los cinco continentes.

Fue tan popular la habanera en el siglo XIX español que en muchas de las zarzuelas más famosas de nuestros compositores, desde Gaztambide a Pedrell, siempre ha estado presente el cálido balanceo de una habanera.

Otros compositores, como Albéniz, Falla, Ernesto Halffter o Montsalvatge, también han escrito habaneras, destacando además el trabajo musicológico de este último compositor catalán, publicado recientemente, donde ha recogido y transcrito en partitura las habaneras más populares en cataluña. La habanera también fue motivo de inspiración para los compositores franceses, como Chabrier, Saint Saens, Fauré, Debussy o Ravel, animados por el interés que la riqueza del folklore español suscitó en toda Europa a finales del siglo pasado.

La habanera, desde la célebre “La paloma” del compositor vasco Iradier hasta la famosísima habanera de la “Carmen” de Bizet, pasando por
los compositores de música popular y las propias gentes del pueblo que la llevan en el alma, se ha convertido en una de las más bellas formas de la canción.

Consuelo de los afligidos, satisfacción de los felices, la habanera cautivó, cautiva y seguirá cautivando al público en general, mientras las brisas del mar sigan soplando las velas que embarcan nuestro corazón. 

LA HABANERA

Situados en la mitad del siglo XIX, llegamos a uno de los temas que más interés han despertado entre los musicólogos desde la publicación de mi primera Guía.

Un tema clave que nos define a las mil maravillas la influencia de nuestros antepasados en la historia musical del Caribe: la Habanera.

Antes de exponer este tema quiero advertir que existe gran polémica ya que con el término de Habaneras han sido definidas, en distintos lugares, distintas formas de danzas y canciones cubanas. El término no sólo se utilizó para definir un tipo de canción popular cubana, sino que, además también se llamaría así, fuera de Cuba, a la Contradanza y la Danza que bailaba la burguesía y la aristocracia cubana. Por último fue también el término que, con el paso del tiempo, se le dio a la canción culta para voz y piano que Iradier definiría en su partitura como Danza lenta, un género que quedaría definido gracias a la publicación de “La Paloma”, primera partitura de autor conocido que existe.

Esto hace que cuando un musicólogo americano utiliza el calificativo Habanera, no sepamos a ciencia cierta de lo que está hablando. Por nuestra parte el término Habanera lo utilizamos según se entiende hoy en España por Habanera, una canción que sigue la pauta del ritmo Tango en un compás muy lento.

El uruguayo Lauro Ayestarán afirma que “las primeras Habaneras de Cuba llamadas Danzas Habaneras datan de 1825. Según Otto Mayer Serra en su “Panorama de la música mejicana”, en el año 1836 aparece la primera Habanera impresa en Méjico, titulada “La pimienta”, “Contradanza de inspiración cubana en la Ribera del Hudson”. Por el texto parece claro que “La pimienta” es una Contradanza cubana a la que se denomina como Habanera.

Lauro añade que “en esa época la Habanera ya estaba en Europa donde consigue su prestigio social y es irradiada de vuelta a América por París como pieza de salón y por Madrid como pieza cantante en la Zarzuela”

Si la suposición de Lauro es cierta habría que preguntarse: ¿qué Habanera estaba ya en Europa?, sin lugar a dudas era la Contradanza o la Danza cubana, quizás también hubiera llegado la cadenciosa forma de canción popular cubana que los marinos, viajeros y aventureros transportaron de aquí para allá. Si se escuchan grabaciones de Contradanzas o Danzas cubanas se puede comprobar que están bastante lejos, en la mayoría de los casos, de lo que hoy conocemos en España como Habanera. Solo algunas de estas composiciones integran el ritmo Tango.

Pero dejemos las suposiciones y vamos a los datos que avalan la definición del género que en España conocemos como Habanera.

Sebastián de Iradier y Salaverri, nacido en Lanciego (Álava) en 1809 un 20 de enero, día de San Sebastián, de donde tomó su nombre, viajó desde París a Estados Unidos, Méjico y Cuba a mediados del siglo.

La presencia de Iradier en Cuba es recogida por la Enciclopedia de la Música Espasa Calpe, la Enciclopedia Vasca, Juan Piñero García en su “Diccionario de Músicos Españoles” publicado en 1984, Juan Salvat en su “Diccionario Musicalia”, Joaquín Pena e Higinio Anglés en el “Diccionario de la Música LABOR”, Edgar Istel en “Bizet und Carmen” (1927), Paul Landormy en “Bizet” (1941), G. Chase en “The music of Spain” (Nueva York 1941) y otras publicaciones como la revista “La Esfera” en un número publicado en 1917.

Múltiples fuentes nos informan que nace en ese momento “La Paloma”, la más mundialmente conocida y cantada Habanera que difundió por el mundo una forma muy especial de canción. Aunque en 1842 se publica la primera Habanera en una partitura, sin autor reconocido, de título “El amor en el baile”, es la de Iradier la primera partitura, con firma de autor, que define para los tiempos venideros lo que conocemos hoy como Habanera aunque en Cuba, el pueblo la cantaba de antiguo en formas de Cachucas o Guarachas populares, al igual que en los puertos que mantenían relaciones comerciales con Cuba como el de Cádiz.

Ya en 1840 se acompañaban con cantos algunos Danzas, según afirma Zoila Lapique Becali en su obra Música Colonial Cubana, Vol.1 (La Habana, 1979) y Díaz Ayala refleja en la excelente critica realizada de la primera edición de este libro en la revista americana Latin Beat.

Lapique afirma “Esos versos, cantados al compás de la Contradanza del país -que también llamaban Contradanza Habanera – con su característico esquema rítmico, sería la novedad de entonces y el punto de partida más tarde de la conocida internacionalmente Habanera”.

Está claro el punto de partida, pero el camino es distinto, lo que en Cuba se entiende hoy por Habanera, y bajo ese calificativo la graba el Orfeón de Santiago, poco tiene que ver con la obra de Iradier que creó escuela entre la clase marinera española que viajaba al Caribe.

El disco que FONOMUSIC publicó en España en 1985 bajo el título HABANERAS, correspondiente al sello cubano Areito, interpretado por el Orfeón indicado es una muestra de que bajo el calificativo de Habaneras, en Cuba se sigue interpretando la Contradanza o la Danza, armonizada para coral y cantada, pero sin la ralentización que Iradier definió en su obra y los marineros siguieron desarrollando mecidos por las olas…

Según Díaz Ayala en 1842 apareció publicada en Cuba una Canción Habanera titulada “El amor en el baile” y con el ritmo Tango marcándole el compás.

Lapique afirma “es la primera pieza para la voz y piano hallada que su acompañamiento rítmico presenta el esquema llamado posteriormente de Habanera”.

En este maremagnun de equívocos no podemos saber a que se refiere Lapique cuando afirma que: “su acompañamiento rítmico presenta el esquema llamado posteriormente de Habanera”.

Habaneras fueron llamadas las Contradanzas y las Danzas cantadas, según nos explica Alén Rodríguez en su obra “De lo afrocubano a la Salsa” y así nos lo demuestra la grabación del Orfeón de Santiago. Habanera es también denominada la obra de Sánchez de Fuentes “Tú” que sí sigue la pauta de Iradier. ¿A qué tipo de Habanera se refiere Lapique?.

Díaz Ayala me pone sobre la pista de un trabajo publicado en Valencia por Natalio Galán en 1983. En él afirma Galán que a la Habanera se le han adjudicado los orígenes más diversos, desde el zortziko vasco, según Pedrell, a la música de los Incas o antiguas culturas asiáticas, según D`Harcourt. Al parecer Galán también otorga el origen de la actual Habanera, tal y como la conocemos en España, a la Danza Habanera cantada que por simplificación llega a denominarse Habanera. Pero nada aporta, al parecer, sobre el momento en que se realiza la ralentización del ritmo que nos presenta Iradier en su obra, ralentización que define la Habanera tal y como la conocemos en España.

El musicólogo catalán Lluis Racionero, para rizar el rizo, fecha la composición de “La Paloma” en 1820, dato que significaría que Iradier la compuso con 11 años de edad, dato difícil de aceptar si analizamos el texto de la canción.

Con el paso de los años es difícil saber como era la canción que se cantaba en Cuba y si respondía en realidad a lo que hoy conocemos por Habanera. Lo más probable es que el ritmo Tango, con presencia documentada en Cuba desde el siglo XVII, hubiera desarrollado una canción popular muy cercana a la que Iradier plasma posteriormente en su partitura, como ya hemos apuntado.

Iradier, a sus 18 años (1827), oposito a la plaza de organista de la Iglesia de San Juan Bautista de Salvatierra (Álava), que ganó. El párroco de la iglesia le llamó la atención sobre su afición a las juergas y a las mujeres que le llevaban a practicar el absentismo laboral con bastante frecuencia.

Sus ideas liberales y su ansia de nuevos horizontes le trasladaron primero a Vitoria donde estudio piano y órgano y luego a Madrid donde estudia composición con Saldoni, siendo primer maestro de solfeo en el Conservatorio y vice-rector de la Academia Filarmónica Matritense así como catedrático de armonía y composición del Instituto Español de 1840 a 1850.

Por su espíritu licencioso y aventurero posiblemente Iradier viajó a Cuba entre los 20 y los 30 años como la mayoría de músicos de la época, en busca de inspiración y nuevos horizontes creativos. La Enciclopedia Oxford fecha “El Arreglito” en 1840 precisamente cuando Iradier estaba ya en Madrid.
La letra de “El Arreglito” es el ejemplo más notorio de que para Iradier sus composiciones eran Danzas ya que en ella se incluye la siguiente estrofa “…y enamorados, sin abusar, una dancita, vamos a bailar…” Curiosamente la partitura la define Iradier como Canción Habanera.

En la capital de España se hizo muy popular entre un grupo de contertulios, como Espronceda, Fernández de los Ríos y Campoamor. Frecuentaba el palacio de la Condesa de Montijo y fue maestro de piano y canto de sus hijas Francisca y Eugenia, esta última la futura emperatriz de los franceses.

Publicó un Álbum Filarmónico con dibujos de Jenaro Pérez Villamil, que reunía seis canciones suyas con letra de Juan Peral, dos de Campoamor y una de García Gutiérrez, más cinco valses.

Se trasladó a París en 1851 siendo profesor de canto de la Emperatriz Eugenia de Montijo, esposa de Napoleón III. Hizo amistad con Luis Viardot, director del Teatro de los Italianos, Lola Montes, el barítono Ronconi y con Prospero Merimé‚ al que había conocido en sus tertulias madrileñas. Las más famosas bailarinas de Paris de mediados del siglo XIX, como Carlota Crisi y la Cerrito, solicitaron al compositor vasco boleros, fandangos y cachuchas para sus repertorios.

Emilio López de Saa nos informa de que la tiple Marietta Alboni, discípula predilecta de Rossini, mujer muy corpulenta de aspecto varonil, le propuso trasladarse con su compañía de ópera a Estados Unidos para dirigir la orquesta y tocar el piano, como maestro concertante, ya que el vasco era un extraordinario improvisador en el piano, el órgano y la guitarra. El triunfo de Iradier fue enorme. Los americanos estaban entusiasmados con este compositor maestro de la emperatriz Eugenia.

Como en tantos otros casos de afrancesamiento de bohemios y artistas españoles del XIX los ambientes versallescos que Iradier frecuentó le llevaron a transformar su apellido en Iradier, más cosmopolita en Paris.

Fue en el ya mencionado viaje a América, según nos informa el compositor, pianista y musicólogo madrileño Emilio López de Saa, en un artículo publicado en el Diario Ya el 24 de septiembre de 1986, donde le nació la idea de componer una Danza Habanera, en tiempo lento, para ser cantada. Así nace “La Paloma”, estrenada en La Habana en 1855 por la Alboni. En Madrid sería estrenada en 1857, en el Teatro Circo, por el gran barítono Francisco Salas.

El sitio concreto donde fue estrenada esta obra en La Habana no es fácil de localizar pues en aquella época, estos acontecimientos y conciertos se daban mucho en salones de grandes arist¢cratas, en veladas privadas.

Tras su estancia en Am‚rica Iradier se traslad¢ a Londres, donde el famosísimo bar¡tono Ronconi puso de moda en los salones aristocráticos la interpretación de las Danzas Habaneras y los aires andaluces del compositor vasco.

De nuevo en París, la celebre bailarina Fanny Elssler puso de moda su canción “La Calesera”, cantándola y bailándola.

La flor y nata de la alta sociedad de Madrid y París fue discípula de Iradier. Tras publicar en la Casa Heugel una colección de veinticinco canciones con acompañamiento de piano y letras en francés, enfermó de la vista. Volvió a Vitoria y realizó alguna visita a Salvatierra donde le agasajaba su discípulo de órgano Antonio Landazábal que seguía ocupando la plaza de organista que Iradier dejó vacante. Muere en Vitoria el 6 de diciembre de 1865 a sus 56 años.

Colaborador en varias revistas musicales y revitalizador de nuestra zarzuela (con Oudrid y Cepeda compuso la música de la zarzuela “La pradera del Canal” en 1848, produjo un bastísimo repertorio de canciones que se popularizaron en su época y fueron interpretadas por las mejores figuras del momento.

Por entonces era costumbre lucir la voz en los salones de la buena sociedad parisina al igual que la actuación de cantantes líricas en los intermedios de las representaciones teatrales e Iradier figuró como uno de los más populares autores para estos actos. Sus canciones y cuplés se difundieron por toda Europa y América.

Legó apreciable producción, principalmente canciones: en Madrid le grabaron más de un centenar. Escribió cinco números musicales para un sainete titulado “Las Ventas de Cárdenas”, el aire de baile “Los Caracoles” (que se popularizó en los cafés cantantes).

La vida aventurera e irregular de Iradier inspiró constantes reprobaciones pero todo se le perdonaba o se le admitía por su gran atractivo personal.
Entre los temas más populares de Iradier hemos de destacar “Carmela”, “El Arco Iris”, “El Carpintero”, “El Chin Chin Chan”, “El Miriñaque”, “El Molino”, “El Suspiro”, “Juanita o la perla de Aragón”, “La Cachucha”, “La Mejicana”, “Los baños de Carratraca”, “María Dolores”, “Serenata”, “Calesera”, “La venta de Cárdenas”, “La serrana”, “El charrán”, “El calisero andaluz”, “La ramilletera”, “El naranjero de Madrid”, “Las fatigas”, “La estudiantina”, “Puñal “, “Rondeña de los capuchinos”, “La cigarrera”, “Juanelo de Sevilla”, “La Colasa”, “El macareno”, “Los mareos de Juana”, “El matón”, “Perla de Triana”, “La calahorrana”, “El jaque”, “El galo negro”, etc. Todas fueron interpretadas en recitales por cantantes como la Malibrán, la Viardot, la Patti, la Alboni, etc., y editadas algunas de ellas en la editorial y almacén de pianos propiedad de Sebastián Iradier en Madrid (calle del Príncipe 16), cuya litografía e imprenta también propiedad de Iradier estaba situada en la calle Peligros 16.

En 1866 la soprano Cochita Méndez popularizó en M‚jico “La Paloma” alcanzando gran popularidad y marcando el desarrollo de la canción mejicana. Fue la melodía de moda en los tiempos de Maximiliano y Carlota.

La inclusión en el texto de La Paloma de la palabra “guachinanga” hizo pensar en la paternidad de un compositor mejicano hasta que se conoció la partitura escrita por Iradier. Esta palabra probablemente la conoció el compositor vasco en su paso por Méjico, previo a su llegada a La Habana. De todas formas en Cuba, en aquellos tiempos, se denominaban “guachinangos” a los nacidos en Méjico.

El termino Habanera seguía sin utilizarse en Cuba para designar esta nueva forma de canción, ya que para los cubanos sólo se trataba de una Danza a tiempo lento y cantada. En realidad Iradier compone, según su partitura, una “Danza lenta”, sin ser consciente que con ello va a universalizar un nuevo genero de canción basado en un tipo de ritmo de origen cubano.

“El Arreglito”, fue estrenado en París por la soprano Mila Traveli en el Teatro Imperial Italiano de la capital francesa, con enorme éxito en 1863 (doce años antes de que Bizet estrenara su ópera “Carmen”), teniéndola que repetir tres veces la noche de su estreno. Fue después editada en Barcelona por Andrés Vidal y Roger. Esta canción fue dedicada por Iradier a su amiga María Arza. Si el dato de la Enciclopedia Oxford que antes adelantamos es cierta, esta Habanera sería la primera partitura de Habanera con autor de la Historia, robándole el privilegio a “La Paloma”.

Bizet retocó ligeramente “El Areglito”, creando la Habanera de la ópera “Carmen”. Pese a hacer Bizet algunas modificaciones en la configuración de la melodía y darle un distinto tratamiento en su desarrollo, es inconfundible en “Carmen” la presencia de esta Habanera de Iradier.

Bizet estrena su ópera en 1875, diez años después de la muerte de Iradier en Vitoria. Fue precisamente Bizet el que titula esta canción como “Avanera”, dando el nombre a las posteriores canciones que se componen según el patrón rítmico de Danza lenta impuesta por Iradier. En la partitura de “El Arreglito” figura el calificativo de “Canción Habanera”.

Como ya hemos comentado con anterioridad sobre la información que aporta la Enciclopedia Oxford, Lauro Ayesterán afirma que la partitura de “El arreglito” se publicó en Madrid en 1840, dato a contrastar pero de entrada difícil de aceptar pues la partitura original de “El arreglito” fue publicada en París con la letra en francés según las fuentes consultadas, aunque bien podría haber mediado un viaje de Iradier a París antes de ir a Madrid. Lauro también afirma que Bizet la toma para su ópera creyéndola de origen popular y anónimo español, dato sospechoso cuando la biografía de Iradier nos habla de la amistad que le unió a Bizet.

De todas formas el paso del tiempo y la poca información sobre la vida de Iradier nos hace entrar en el mundo de las especulaciones.

Otra Habanera de Iradier, “La Negrita”, figura también en otra de las producciones más representativas de la música francesa, la “Sinfonía Española” de Edouard Lalo quien toma la frase principal de “La Negrita”, desarrollándola magistralmente en la Habanera de su sinfonía.

Fuera de Cuba la Habanera se emparentó con la aristocracia de la música culta. Tras Bizet, otros compositores franceses y españoles la usarían, adaptándola. Chabrier escribiría su “Habanera para piano” en 1895. Debussy, “La puerta del vino” y “La soire dans Granada”. Ravel, la “Habanera para dos pianos” en 1898, que luego fue orquestada e incluida en su “Rapsodia española”, y en “Vocaliso” en forma de Habanera en 1907.

José María Elorrieta dirigió una película titulada “Habanera” en 1958 donde Los Xey interpretaban “La paloma”. Raúl Laparra haría una ópera con este nombre: “La Habanera”. La usan Fauré, Saint Sa‰ns. También la usarían Albeniz y Falla así como muchos de los compositores de zarzuelas como “Luisa Fernanda”, “Cádiz”, “Alma de Dios”, “Don Gil de Alcalá”, “Marina”, etc. La Habanera se utiliza hasta en una opereta norteamericana de Víctor Herbert titulada “Natoma”.

Fue la época de oro de la Habanera, Caruso y Emilio de Gorgonza grabaron la Habanera “A la luz de la luna” que sonó en todo el mundo.

A las tierras por entonces españolas que bañaba el Caribe, nuestros antepasados no sólo aportaron sus genes, su religión, sus organizaciones sociales, su cultura y sus costumbres, sino que además realizaron un mestizaje cultural perfecto. Quien tenga posibilidad de conocer la vida cultural de Cuba en los dos últimos siglos comprobará que el mestizaje hispano-africano en el Caribe hizo surgir una nueva música con las mejores esencias de ambas.

En 1890, el compositor cubano Eduardo Sánchez de Fuentes, a sus 16 años, compone la Habanera “Tú”, que fue el primer tema que Cuba exportó a todo el mundo, siguiendo los pasos de la anterior Habanera del alavés Iradier que había sido estrenada en La Habana 35 años antes.

¿Y qué sucedió en Cuba con la Habanera mientras tanto? La Danza, para bailar, se convirtió en Danzón, y la canción Habanera, fue siendo sustituida por el bolero, la criolla y otros géneros de canción cubana.

Al parecer Roig, Lecuona, Matamoros, Anckerman y otros pocos compusieron algunos temas denominados en Cuba como Habaneras hasta que el género se olvidó.

En la actualidad se hace un esfuerzo por recuperarla en el Festival de Habaneras de La Habana que dirige Tamara Martín.

España no escapó al gran aliento musical de una época sin muchas otras expansiones sentimentales. El canto adquirió, especialmente en los pequeños núcleos de población, una gran altura. Juan Pericot escribe en el prólogo del libro “50 HABANERAS” recopilación de Ricardo Balil y Bettina Lozoya: “A orillas del mar, las calmas veleras, el ocio obligado por los temporales y el carácter aventurero del oficio le convirtieron en la representación más completa del sentimiento.

En el Ampurdán, con todas sus poblaciones soñadoras de mar -si no están ya sobre su orilla-, sumaron a esta pasión la oportunidad que les brindaba la reunión humana alrededor de una materia cálida y suave, destinada a la alegre tarea de conservar el néctar divino del vino: el corcho.

En las poblaciones ampurdanesas dedicadas, casi en su totalidad, a elaborar manualmente el tapón que necesitaba Europa, el canto llegó a ser un elemento imprescindible de convivencia, y de aquel recuerdo y por qué no de aquella nostalgia, nos han llegado estas estrofas sentimentales que aún hoy repetimos sobre el mismo suelo, intentando reproducir el ambiente lejano, soñador y encalmado que dio vida a tantas ilusiones sentimentales.

Como es natural, la Habanera compartió, en nuestro país, su popularidad con viejas canciones autóctonas, de tierno sabor popular, y otras picarescas y divertidas. Todo ello -coros y canciones- muy elemental, sencillo, humano y con gran sabor de su época.”

Luis Racionero, en la introducción de un libro dedicado al género nos cuenta: “Un indiano del siglo pasado…explica así el nacimiento de la Habanera: Hace ya mucho tiempo, una hermosa criolla, cuyo rostro parecía tener la blancura marfilina de la azucena, sus ojos todo el resplandor del sol tropical, su mirada toda la dulzura armoniosa que produce el balanceo soñoliento de los verdes plumeros que coronan las altas palmeras, su talle la flexibilidad de los maizales ondulantes e inquietos al menor soplo de la brisa caliginosa enviada por el mar plateado y fosforescente, sus curvas todo el encanto de la línea graciosa y soberana; una hermosa criolla de hablar cadencioso y arrullador, de languideces seductoras, de corazón tierno y pasiones violentas, depositó el espléndido tesoro de su belleza en la hamaca indolente, y ante el tenue vaivén que le originaba el aire de su abanico, cerró los ojos, como si quisiera realizar un eclipse de sol, y lanzando una cascada de suspiros, quedó dormida profundamente. Aquellos suspiros fueron la primera habanera”. Cosas así ya no se escriben o sólo pueden leerlas buceadores submarinos; pero el contenido de voluptuosa añoranza que rezuma el texto del indiano parece sinceramente sentido. ¿Qué debía pasar en Cuba el siglo pasado para que los españoles regresaran con estas fijaciones? Aún hoy pueden contemplarse en el pueblo de Bagur y en otros puertos de la costa las casas de los indianos, sólidas y espaciosas construcciones con galerías traseras sobre los huertos, en cuyos muros se vislumbran, bajo los arcos, pinturas deliciosamente cándidas de motivos tropicales.

Estas pinturas no revelan demasiado sobre lo que podía pasar en Cuba: son panoramas vegetales de perfecta normalidad donde no palpita la voluptuosidad latente del trópico. Es en la habanera donde la revelación se insinúa: Soy guajirita, nací en Melena, en el potrero del Cunigüey; tengo quince años, me llamo Elena, y soy tan dulce como el mamey. Semejantes argumentos son irrefutables: ante ellos los marineros se vuelven locos y hasta el piloto pierde el compás. La habanera ayuda a entender lo que debía pasar en Cuba en el siglo XIX y el doloroso trance que supuso para nuestros compatriotas allí afincados la desgarradora extirpación del último florón del imperio.”

En la actualidad, la Habanera en España es un género vivo, celebrándose varios festivales y concursos anuales donde las Habaneras, siguiendo la pauta marcada por Iradier en “La Paloma”, son protagonistas. En el tradicional concurso de composición de música popular que se celebra cada año en Bilbao existe un premio especial de 100.000 pts. a la mejor Habanera inédita presentada.

Ya en 1957 la Diputación Foral de Álava organizó un homenaje a Sebastián Iradier.

El 24 de enero de 1981 la Diputación Foral de Álava organizó en Lanciego, localidad natal de Iradier que lo declaró “Hijo Insigne”, un Festival Alavés de Habaneras en el que intervinieron la Coral Samaniego de Vitoria, la Banda de Gaiteros de Laguardia, la Banda de Música de Salinas de Añana, la Coral Santa Lucía de Llodio, la Banda de Música de Vitoria, el Coro Araba, la Banda Provincial de Txistularis y la Banda de Música de Lanciego interpretando diversas Habaneras para terminar en un emotivo acto popular en el que todos los participantes, junto al público que se dio cita en el evento interpretaron “La Paloma”.
En 1992 se ha realizó en Vitoria-Gasteiz la Primera Muestra de Habaneras “Sebastián de Iradier” que incluyó un concurso monográfico. La primera edición de esta Muestra de Habaneras de Vitoria-Gasteiz contó con el patrocinio del Departamento de Cultura de la Diputación Foral de Álava y la Caja Vital Kutxa y la colaboración de DEIA y Radio Gorbea. Participaron corales de Bizkaia, Alicante, Navarra, Guipuzkoa y Álava que compitieron durante los meses de Marzo, Abril y Mayo por tres importantes premios de 100.000, 300.000 y 750.000 pts. Cada coral interpretó seis Habaneras entre las que se incluía “La Paloma” como Habanera obligatoria. El ganador del concurso fué el Coro Juvenil de Ordizia (Gipuzkoa) “Oroith Txiki” dirigido por Amalia Ibañez Albizu.

El nacimiento de la canción Habanera sigue siendo un galimatías en Cuba. El problema aumenta cuando bajo el término de Habanera se han definido distintas formas de danzas y cantos a lo largo de la historia y, para rizar el rizo, varios compositores definieron como Tango lo que no son otra cosa que Habaneras. El ejemplo más claro es la pieza clásica de nuestra zarzuela titulada “El Tango de la Menegilda” aquel que comienza “Pobres chicas las que tienen que servir…”

Lo que debe quedar perfectamente claro es que jamás afirmo que Iradier crease el ritmo Tango, sería absurdo. Admito y reivindico, para la Habanera que hoy conocemos en España, la maternidad de un tipo de canción popular que los compositores de la llamada música “culta” habían adaptado a la Danza cubana, pero creo firmemente que sin la intervención de Iradier este género no habría llegado hasta nuestros días. El calificativo de “Padre de la Habanera” para Iradier está completamente justificado, su obra fue clave para el desarrollo del género en Europa.

Queda claro que Iradier es el primer compositor que, con nombre y apellidos, compone y publica Habaneras, según las conocemos en España.

Es ilógico el olvido que en Cuba se hace de “La Paloma” y su autor cuando se habla sobre la Habanera, afirmando en repetidas ocasiones que es la Habanera “Tú” la que definirá este género de canción y le dará proyección internacional, olvidando no sólo “La Paloma” sino la archiconocida Habanera de la ópera Carmen de la que ya hemos hablado y es anterior también a la de Sánchez. La cronología habla por si misma, Iradier murió en 1865, la ópera Carmen se estrena en París el 3 de marzo de 1875 y la Habanera de Sánchez de Fuentes se compone en 1890.

Los datos son claros y vamos a recordar lo ya expuesto en esta Guía: la polirritmia de los tambores negros africanos llegó a España en tiempos de la dominación árabe y originó diversos bailes, que en el siglo XV se practicaban en Cádiz. Saber si el ritmo Tango se había definido ya en Cádiz es cuestión difícil pero cabe dentro de lo posible.

Los bailes del puerto de Cádiz llegan a América en mano de los “descubridores”. Pero el ritmo Tango es un ritmo que en Cuba se hace presente como fruto maduro de la síntesis de la polirritmia, al igual que el cinquillo, Saumell fue el primer músico culto que los definió, y desde Cuba viaja, perfectamente definido, a todo el mundo.

El ritmo Tango se define en Cuba y no viene previamente definido desde África, como se suele afirmar hasta que se conoce la polirritmia negra africana que llega a América. El Tango se sintetiza, define y desarrolla en Cuba, según nos informa María Teresa Linares, en los barracones de los esclavos y sus reuniones, también en los lugares de trabajo, los puertos y las tabernas. Un ritmo que en Cádiz va a encontrar un tremendo caldo de cultivo pues como decimos posiblemente ya estuviera presente. El Tango, actualmente denominado Tanguillo de Cádiz, sigue hoy vivo y disfruta de una vitalidad que se pone de manifiesto todos los años en los tradicionales Carnavales de Cádiz.

Por tanto, cuando la Habanera llega a España, el ritmo Tango que la sustenta, posiblemente ya se conocía, fundamentalmente en Andalucía, recordemos la Cachucha…

Posteriormente, la Habanera se desarrolla en España entre los marineros de Cataluña, Valencia, Galicia, Cádiz, Asturias y Euskadi, viajando de nuevo a Cuba.

En la isla fue tomado como un género de canción con clara influencia española, ya que en Cuba no se siguió cultivando el género tal y como Iradier lo desarrolló si exceptuamos el tema “Tú”. Esta es la razón por la que en 1.938, el musicólogo cubano Eliseo Grenet la califica como un género de predominante influencia española. Lo que nos da una idea del olvido que el género tiene en Cuba.

Antes de finalizar este apartado sobre la Habanera, hemos de hacer referencia al tradicional certamen que en el mes de Agosto se celebra en Torrevieja (Alicante). En 1.997 cumple su cuarenta y tres edición, siendo Torrevieja la ciudad que ha dado fama universal a la Habanera interpretada por formaciones corales.

Otros festivales y certámenes importantes de Habaneras se celebran en San Vicente de la Barquera (Cantabria), Getxo y Portugalete (Vizcaya), varias localidades catalanas, Totana (Murcia), Mayorga (Valladolid), Huelva y otras ciudades distribuidas a lo largo de la geografía nacional.

En Cataluña existen en la actualidad más de cien grupos que interpretan habaneras. Els Pescadors de la Escala, Alba de la Bisbal, Els Cantaires del Montgr¡, Trapers, Port Bo y Peix Fregit de Palafrullell, Terra Endins de Gerona, Cavall Bernat de Platja d´Aro, Mariners de Riera, Cuatre Veus, Barrentina de Malgrat, por nombrar a algunos.

En Calella, un grupo de aficionados organiza, desde 1966, la Cantada de Habaneras anual que se celebra cada año en su playa.

Baroja afirmaba que la noción de un concierto de Habaneras era incongruente. La Habanera es, en su más auténtica esencia, una confidencia de nostalgia, una íntima confesión de lejanas añoranzas, que sólo se hace entre los amigos…

En Castilla grupos del folk y la cristalina voz de María Salgado cantan la llamada Habanera de Tierra adentro. Su temática es distinta. En Mallorga, Valladolid, existe una arraigada tradición. Allí¡ nació María Teresa Pérez, la primera habanerófila que conozco. María Teresa tiene en Madrid el mayor archivo relativo al desarrollo de la Habanera y es persona altamente afable que orientar al lector si desea adentrarse en el mágico mundo de la Habanera.

El Orfeón Donostiarra /    Radiorabel.com

Visto en Marina Civil

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21 comentarios to “El origen de las Habaneras”

  1. Información Bitacoras.com…

    Valora en Bitacoras.com: El glamour de las velas Dentro de la rica variedad de canciones amatorias que posee el folklore español, la habanera es una de las más finas joyas. Su aire lento, en un ritmo de continuo balanceo, y sus exóticas letras llenas…..

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  2. Sr Jon Kepa:
    El Tango de que habla en su artículo no es el género argentino que conocemos hoy, surgido entre finales del XIX y principios del XX y que por cierto la habanera influyó en su mezcla con la milonga. El tango, o tango-congo, es una célula rítmica (no un género) que proviene de la cultura de Africa occidental (congos) y que llega a España con los esclavos de esa zona llevados por los árabes. Las contradanzas francesas al llegar a España en la primera mitad del siglo XVIII, reciben esa influencia rítmica y se transforman en las contradanzas españolas, muy diferentes, luego del mejunje, a las que se tocaban y bailaban en el París de 1750. Esas, las españolas, llegan a La Habana en la segunda mitad de ese siglo y para finales y comienzos del XIX, ya son otras: las contradanzas criollas o cubanas. De estas, que son dos tipos en la isla, pues luego de la revolución haitiana los inmigrantes franceses y criollos de Saint Domingue introducen la contredanse francesa, ya criollizada en esa isla, por Santiago de Cuba, se derivan en las Danzas habaneras y que poco a poco se les fue introduciendo una parte cantada hasta que surge la habanera. En en esos tiempos que Iradier visita la isla. Sobre el tema de la música cubana del siglo XIX hay ya bastante material especializado como para que los principales musicólogos concuerden que la habanera surgió en La Habana. No solo Zoila Lapique, que acaba de editar su último libro sobre el tema, también las obras de Cristobal Díaz Ayala, Leonardo Acosta, Ned sublette, etc, demuestran que la habanera no sólo surgió en la isla, sino que, luego de un viaje de regreso hasta Europa, rebota nuevamente hacia las Américas, rodeada de la fama que Iradier le prorcionó en España y luego Bizet en toda Europa, para influir, en muchos casos bastante, en decenas de ritmos latinoamericanos: el danzón , el bolero, el tango, la maxixa brasileña, el zapateado veracruzano, el vals peruano, el ragtime, el blues, el jazz y hasta el rock and roll. Le recomiendo: “The Latin Tinge”, John Strom Roberts; “Cuba and its music. From the First Drums to the Mambo”, y “The World That Made New Orleans. From Spanish Silver to Congo Square”, Ned Sublette; “Los contrapuntos de la música cubana”, Cristobal Díaz Ayala y “Otra visión de la música popular cubana”, Leonardo Acosta, entre otros muchos.
    En todo ese viaje de ida y vuelta hay un elemento rítmico que fluye a través de todos esos géneros y se mantiene tal y como salió de Africa: el tango-congo.
    muchas gracias por su arículo,
    saludos
    Roberto Fernández-Rizo

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    • jonkepa said

      Agradecido le debo estar yo a usted amigo Roberto por su gran aportación a este artículo. Veo que es usted un gran amante de este arte y también un gran conocedor del mismo.
      No puedo añadir nada más a sus datos, si acaso decirle que si soy conocedor de la diferencia existente entre el actual Tango argentino, que el gran Carlos Gardel llevó a su culmen, y el que se referencia en el artículo. Además he tenido la gran suerte de visitar Argentina hace algunos años y he podido disfrutar in situ del tango y enamorarme del mismo.
      Gracias por su aportación.
      Un saludo.

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      • Hola Jonkepa:
        No soy ni músico ni musicólogo. Estoy haciendo una investigación para un documental que escribo sobre este tema y que va de la habanera al jazz afrocubano. En esa investigación me encontré con su blog, que es además muy interesante. El mar es el vehículo que sirvió para que todos esos ritmos cobraran vida. Y su ritmo está conectado con el ritmo de la música. Es como una parte de un todo. El ritmo de la naturaleza y de la vida, que es el ritmo del universo. En este caso, Europa aporta la armonía y la melodía y Africa el ritmo. Esa mezcla deviene en la música popular que más influyó en el siglo XX: el Jazz.
        saludos
        Roberto

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        • jonkepa said

          Hola Roberto.
          He comprobado que resides en USA, tampoco tiene eso demasiada importancia a los efectos del comentario.
          El blog nace pensando en la mar, los barcos y sus circunstancias y son precisamente esas circunstancias las que hicieron que apareciera este comentario sobre las Habaneras, comentario que desde que está referenciado en la Wikipedia me trae muchos visitantes.
          Mi único deseo es aportar un granito de arena a este inmenso mundo de la mar y sus circunstancias. Mi circunstancia profesional como marino es la que me llevó en el pasado a Argentina y también me he recorrido gran parte de Africa donde descubrí el ritmo conocido como “lambada” bastantes meses antes de que se hiciera popular en Europa y donde la base naval de Norfolk (en el puerto comercial), Virginia.
          Ya me dirás como queda el documental y siempre que quieras visitar este mundo, tienes las puertas abiertas

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    • Hola Roberto,
      Soy Frank Vidal, músico, baterísta y percusionista peruano. Actualmente vengo realizando trabajos de investigación, así como transcripciones de ritmos afrolatinos, afrocaribeños, etc., con el afán de acercarme a las raíces afroperuanas. Tu aporte sobre el tango-congo, me parece realmente cierto y concreto.
      Por eso me gustaría utilizarlo textualmente, dándote el crédito respectivo claro.
      Agradeciendote de antemano,

      Frank Vidal

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      • Hola Frank Vidal:
        Muchas gracias por darme algún crédito. Pero realmente lo que estoy escribiendo (libro y guión para documental) está, de diferentes maneras, reconocido por diferentes autores desde el siglo XIX. Lo que pasa es que la mayoría de ellos al hablar lo hacen con nombres diferentes. Latin tinge, spanish tinge, etc. Y realmente es el tango-congo el que está presente, y transita a través de todos ellos (los ritmos), en la casi totalidad de la música popular del siglo XIX y XX. Es en Cuba, por diferentes causas, donde confluye y se transforma. Pero los créditos de los historiadores han sido muy genéricos y faltos de ubicación, además del eurocentrismo, que también ha sido practicado por parte de la intelectualidad americana. Reconocen la armonía y la melodía de la sofisticada música europea. Pero sin el ritmo africano no hay música popular en el continente americano. Al menos como la conocemos hoy. Y el tango-congo fue la célula más influyente de todo lo que vino de Africa.
        si necesitas alguna información sobre los temas que estoy investigando no dudes en hacerlo. Mi email es artmix50@hotmail.com
        saludos
        Roberto Fernandez-Rizo

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    • Alejandro said

      Roberto. Temo que los libros que acaba usted de citar son muy afro-céntricos o latino-centricos con un afán en quitar cualquier influencia española sobre la habanera que fue mucha ya que fue en España donde nació y se nutrió principalmente. Antes de la Paloma no hay registro alguno de ello, pero ya en España en sus diversas regiones había una gran cantidad de elementos sonoros y rítmicos. La música no se puede racializar. Es algo universal.

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      • Hola Alejandro. No he citado libro, solo he hablado de la confusión que ha habido con el nombre tango congo. La palabra tango proviene de la palabra ntangu, del idioma kikongo (pueblo Kongo), y recogida en 1836 por el geógrafo Esteban Pichardo en su Diccionario provincial de voces cubanas. En ese momento la contradanza cubana era la reina de los salones de baile y la habanera, que no es un género sino una variante cantada de la contradanza cubana, aún no había aparecido en los puertos de La Habana, donde surgió. La primera conocida es “El amor en el baile”, anónimo de 1841 y publicado en un periódico habanero de 1842. En la década de 1850 el compositor vasco Sebastián Iradier llega a La Habana y reside en la ciudad más de un año. En sus contínuas visitas al puerto conoce la habanera, que en ese entonces era la música por excelencia de los bares marineros y que estos se llevaban en sus travesías de ida y vuelta, como se define en España la música que iba y venía de América. Iradier compuso las dos habaneras más famosas del mundo_ La Paloma y El arreglito, esta última pieza la tomó George Bizet para el aria de su ópera Carmen. Desde entonces tango congo perdió su nombre y comenzaron a llamarlo ritmo de habanera. Luego le llamaron tango andaluz, tango americano, spanish tinge, latin tinge, etc. Ah! para esta investigación he leído casi toda la bibliografía existente sobre el tema. De Estados Unidos, España, Cuba, Argentina, México, Francia, Perú, Colombia, entre otros países, proviene tal bibliografia. si desea saber un poco más de la investigación puede al Blog de TANGO CONGO the project: http://www.tangocongo.blogspot.com

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  3. […] Bella Lola es una de las habaneras más antiguas, y se ignora todo sobre sus autores, tanto de la música como de la letra. Describe […]

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    • Alfregoniz said

      La Bella Lola es una habanera compuesta, parece que al principio de los años 40 (1940), por Arturo DÚO VITAL, músico y compositor cántabro, de la villa marinera de Castro Urdiales. Puedes buscar información sobre él en la Wikipedia.

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      • Domingo Palacio said

        Para que la habanera La bella Lola fuese de Arturo Dúo tenía éste que haber nacido varias décadas (nació en 1901). Lo que hizo este compositor fue hacer un arreglo para coro por encargo de la Unión Musical Española. Lo mismo que hizo un tal Trayter con otras habanera populares que se le adjudican. ¡Cuestión de derechos de arreglador, no de autor!
        D. Palacio, e-mail dopalo@terra.com

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  4. […] Bella Lola es una de las habaneras más antiguas, y se ignora todo sobre sus autores, tanto de la música como de la letra. Describe […]

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  5. Manuel Pedreira said

    Es curioso que si coges la partitura de una habanera, le doblas (como mínimo) el tempo, le hace un arreglo con acompañamiento de guitarra y marcas el ritmo con palmas (en lugar de un bajo) ….. parece que tengas una rumba!!!
    Todo esto lo digo sin desmerecer ninguno de los dos bellísimos ritmos que son habanera y rumba… pero son curiosidades de la música en que un simple cambio de tempo y de “ambiente” nos lleva a un mundo diferente.
    Según el estado de animo y medio en que estamos manifestamos sentimientos diferentes utilizando la misma base melódica.
    Maravilloso

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  6. ¡Impresionante artículo! Enhorabuena.
    Quería dejaros esta grabación de “La niña morena”, una habanera premiada, compuesta por mí, y que acaba de ser interpretada en el certamen de música marinera de San Vicente de la Barquera.
    Es una buena muestras de que aún se siguen componiendo habaneras, y lo más importante: ¡interpretándose!
    ¡Espero que te guste!

    Saludos,
    Ignacio Parres

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