Enseñanzas Náuticas

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El socio de Bill Gates ‘cura’ su yate en Málaga por 1.000 euros al día

Posted by jonkepa en marzo 4, 2012

El yate de Paul Allen, en el puerto de Málaga.

El Puerto de Málaga se ha convertido en el “hospital de los barcos de lujo”. El  yate ‘Tatoosh’, de  Paul Allen, cofundador de Microsoft Corporation junto a Bill Gates, y uno de los más lujosos del mundo, esta “curándose” en este recinto.

El magnate informático Paul Allen ha elegido el puerto de Málaga como base de mantenimiento del pequeño de sus dos buques. El ‘Tatoosh’, que se ha convertido en el centro de las miradas de los que pasean por el muelle 2 del puerto de la capital llegó hace un mes de Gibraltar y cada día que pasa paga mil euros de amarre.

Por todos es conocida la pasión de Allen por los barcos. Ya cuando era solo un estudiante convenció a su mejor amigo Bill Gates para  hacer dos locuras: una, la de navegar a contracorriente y la otra, la de abandonar la Universidad de Harvard para fundar juntos una pequeña empresa. Y lo cierto es que no les fue mal. Porque la compañía Microsoft les ha hecho uno de los hombres mas ricos del mundo.

El dinero para Allen solo es papel y lo invierte en pasiones como la navegación. La vida le dio un aviso. En 1983 el cerebro de Microsoft tuvo que abandonar el gigante del software cuando se le diagnostico un linfoma de Hodgkin, que superó meses después tras un transplante de médula.

Desde aquel momento se dio cuenta de que la muerte pasa de puntillas al lado de ricos y pobres,  y se dedicó a invertir la fortuna que reunió con Microsoft en disfrutar de su ocio. Eso sí, sin olvidar sus proyectos filantrópicos a través de la Fundación Paul G. Allen Family Foundation.

Para todo ello no escatima ni tiempo ni dinero y se ha convertido en un patrón de las ciencias, que rivaliza en influencia con las mismísimas agencias de los gobiernos del mundo. Su mecenazgo científico es espectacular. En 2001 impulsó con 11,5 millones de dólares el programa SETI, para la búsqueda de señales de radio provenientes de una inteligencia extraterrestre. Y es que otra de sus pasiones es el espacio, donde invirtió 30 millones de dólares en SpaceShipOne, que ganó el premio X Price por ser la primera nave espacial tripulada de capital privado. En 2003, dedicó 100 millones de dólares a la creación del Instituto Allen para las Ciencias del Cerebro, con la ambiciosa meta de desentrañar los genes que gobiernan el cerebro de un mamífero.

Uno de los yates más grandes del mundo 

Una de las cosas que más sosiega a este mecenas de la ciencia es perderse en alta mar. Dentro de poco, Paul Allen tomara el timón de ‘Tatoosh’ y cargará pilas rumbo al norte. El yate partirá en unas semanas de Málaga, hacia Antibes, en la Costa Azul de Francia, donde el científico dispone de un muelle en propiedad.

Aún le quedan otras dos semanas para que los marinos terminen las tareas de mantenimiento de la embarcación, así como la renovación del mobiliario y de los equipos de a bordo. Para ello, todo un desfile de profesionales se pasea cada mañana por la cubierta del barco. Los mejores ebanistas, tapiceros, carpinteros, fontaneros y decoradores de la ciudad quieren dejar su impronta en uno de los “gigantes del mar” más espectaculares del mundo.

Durante este periodo, solo el atraque le ha costado unos mil euros al día, aparte de la nomina de la tripulación, integrada por una treintena de personas desde finlandeses, británicos, sudafricanos, canadienses y filipinos. Ellos se dedican a tener como “los chorros del oro” la Master Suite Greg, el salón con chimenea de piedra caliza francesa, los comedores camarotes y las salas que se encuentran repartidos por la cubierta principal. A popa de esta cubierta, se encuentra una piscina sombreada de 1,8 metros de profundidad.

Destacar que tiene también una sala de cine y un tanque para langostas. El yate está considerado como el número 26 más grande del mundo. Su construcción fue encargada por el magnate de teléfonos móviles, Craig McCaw. El diseño y la construcción la llevó a cabo Kusch Yachts en los astilleros Nobiskrug, situados en la localidad alemana de Rendsburg. Cuando Paul Allen lo adquirió, toco por primera vez el cielo, al módico precio de 100 millones de dólares.

Amparo de la Gama en Vanitatis

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