Enseñanzas Náuticas

Para conocer la mar y todo lo que le rodea

Un proyecto busca llevar internet a los confines del fondo del mar

Posted by jonkepa en octubre 17, 2013

Habitación de un hotel submarino.

Habitación de un hotel submarino.

Este verano, algunas de las grandes empresas tecnológicas de nuestro tiempo anunciaron una alianza para llevar internet a todos los rincones del planeta donde aún no hay acceso. La red se ha convertido en un segundo plano de la realidad cotidiana para gran parte de la población y estamos tan acostumbrados a acceder a ella que la damos por descontada.

Y es que internet está allí donde vamos, en todas partes. O en casi todas, porque aún hay un lugar que no ha podido conquistar: el fondo del mar. Un internet submarino parece una idea futurista algo absurda. ¿Quién iba a necesitar consultar su correo bajo el agua? ¿Es que hay tanta prisa por tuitear la experiencia?.

Sin embargo, un equipo de la Universidad de Buffalo, en el estado de Nueva York, está trabajando para llevar la red al fondo de los océanos, la última frontera por conquistar, para aumentar nuestro conocimiento sobre el medio marino. “Una red inalámbrica bajo el mar nos permitiría recoger y analizar con una capacidad sin precedentes datos de nuestros océanos en tiempo real”, explica Tomasso Melodia, profesor de ingeniería eléctrica y jefe del equipo que está desarrollando el proyecto.

Ondas de radio en el aire, ondas acústicas en el mar

imagen-sin-tituloLas redes inalámbricas que distribuyen la señal de internet por la superficie están basadas en el envío y recepción de ondas de radio. Lo que hacen es transformar la información formada por unos y ceros en ondas que se transmiten por el aire a través de antenas y satélites. El problema es que no lo hacen igual de bien por el agua. Por ese motivo, los sensores oceánicos funcionan con otro tipo de ondas, las ondas acústicas, que viajan formando redes submarinas denominadas UWASN.

Así es como se transmiten por ejemplo las alertas de maremotos o tsunamis: los sensores en el fondo del océano envían ondas sonoras a las boyas que se encuentran en la superficie. Éstas transforman los datos recibidos en señales de radio que envían a un satélite, que después las redirigen hacia los ordenadores de las bases en tierra. Este proceso es el que se sigue para la recolección de datos provenientes de estos sensores, pero en ocasiones surgen problemas por incompatibilidad entre unos sistemas y otros. Esto dificulta que unos sensores envíen señales a otros, por ejemplo, o que los usuarios que desde tierra quieran acceder a esa información puedan hacerlo si no cuentan con un punto de acceso especial.

Lo que están haciendo Melodia y su equipo consiste en desarrollar una arquitectura para que las redes UWASN sean compatibles con el protocolo TCP/IP de internet, de forma que la información pase de un tipo de señal a otra sin tener que modificarse. Algo que, como explican en el artículo en el que han publicado su trabajo, se ha conseguido antes, pero con un alto coste en cuanto a la batería de los sensores y de forma muy lenta.

imagen-sin-titulo 2La clave está en la estructura en capas que tiene el protocolo TCP/IP, y en la introducción de una nueva capa, llamada capa de adaptación, que se encarga de fragmentar y comprimir la información, de forma que esta se transmita sin aumentar el consumo de energía de los sensores. Además, su sistema permite una comunicación bidireccional entre los sensores y los usuarios, y está diseñado para funcionar con sensores que ya están en el mercado y que ya se están utilizando.

Mejores sistemas de monitorización y alertas marinas

Ya han realizado con éxito las primeras pruebas en el lago Erie, al sur de Buffalo, en las aguas del lago hundieron dos dispositivos de unos 18 kilos a los que enviaron una señal desde un portátil. Ambos sensores recibieron la señal enviada de forma inalámbrica por el ordenador y emitieron una respuesta que también pudo ser captada directamente por él sin necesidad ser procesada por otro sistema previamente.

Este tipo de internet submarina, en la que se enviarían datos directamente desde los sensores marinos a la red podría tener muchas utilidades. Para empezar, “hacer esta información accesible a cualquiera que tenga un ordenador o un smartphone, especialmente cuando tiene lugar un tsunami o cualquier otro tipo de desastre, podría salvar vidas”, dice Melodia.

También serviría para la monitorización y mejor gestión de accidentes medioambientales, como los vertidos tóxicos, o los cambios en los océanos producto del cambio climático. Incluso el seguimiento de especies protegidas y el control de la pesca se podría optimizar gracias a la comunicación directa con las redes submarinas. Los usos militares y la búsqueda de nuevos depósitos submarinos de materias como el petróleo o el gas tampoco tardarían en aparecer.

Rocío P. Benavente en El Confidencial

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