Como adelantó El Confidencial, el Gobierno ha incluido el compromiso formal de hacer el pedido de barcos en su programa de anuncios y datos de mejoría de la economía con que se despacha en las últimas semanas. El presidente de la Xunta, Alberto Núñez Feijóo, ya ha podido sacar pecho con el encargo en Galicia porque la decisión de Navantia es construir uno de los BAM en Ferrol y el otro en Cádiz, donde ya se habían hecho los 4 con que cuenta la Armada.

Los astilleros públicos se han garantizado 36 meses de actividad y un total de 2,2 millones de horas de trabajo en un momento en que más de la mitad de la plantilla de Cádiz estaba parada y a la espera de varios encargos de países extranjeros, algunos a punto de hacerse realidad, pero que siguen sin concretarse.

El Gobierno no hacía encargos de barcos de guerra a Navantia desde 2006, cuando en tiempos de José Bono como ministro de Defensa se puso precisamente en marcha el primer programa de los BAM. Después, con Carme Chacón en el departamento, se acabaron las inversiones para la modernización de la Armada, aunque las entregas de grandes unidades como el Juan Carlos I, las últimas fragatas F-100 y los pedidos de países como Australia mantuvieron activos los astilleros de la empresa pública.

Ángel Collado en El Confidencial