Enseñanzas Náuticas

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Pionera capitana de barco

Posted by jonkepa en julio 15, 2014

CaptainMollyKool1939Molly Carney fue la primera mujer de Norteamérica en recibir la licencia que la acreditaba como capitana de un barco. Corrían los años 30, y el movimiento feminista se encontraba en pleno apogeo en Canadá, su país natal. Por eso algunos la llamaron «la primera feminista de New Brunswick». Falleció en el 2.009 (Acaba de fallecer, sic) en su casa de Bangor, en el Estado de Maine (EEUU), sólo dos días después de su 93 cumpleaños.

En concreto, fue en el año 1939 cuando Molly Kool -su nombre de soltera- fue acreditada como capitana. Su primer viaje fue entre Alma -en la región canadiense de New Brunswick- y Boston, un trayecto que repetiría regularmente durante los cinco años siguientes a bordo del Jean K, el barco de su padre. Su trabajo consistía en ir a buscar contenedores en posesión de grandes barcos anclados en aguas profundas, y distribuirlos por los puertos de los pueblos de la región. Cuando consiguió ese hito histórico tenía sólo 23 años.

Mirtle Kool nació Alma, un pequeño pueblo de pescadores en la región de Canadá. Aprendió a amar el mar y la navegación gracias a su padre, un capitán de barco holandés. Odiaba el nombre de Mirtle, por eso se lo cambió por Molly en 1940. Su caso provocó que se cambiara la redacción de la ley que regulaba el acceso al título de capitán de barco de Canadá, la Canadian Shipping Act, incorporando desde ese momento los artículos «él/ella», en referencia a que las mujeres podían empezar a desempeñar el cargo.

Pero su carrera hacia la capitanía no fue fácil. Muchos hombres desconfiaban de la capacidad de una mujer para dirigir un barco, y otros apelaban incluso a que traía mala suerte. Sin embargo, Molly se fue ganando el respeto de sus compañeros al lado de su padre. En numerosas ocasiones demostró su valentía y determinación en la mar, ya que el barco de su padre, de unos 20 metros de eslora, navegaba en las bravas aguas de la Bahía de Fundy.

A menudo, la travesía se veía afectada por una densa niebla, temporales de nieve y olas impetuosas debido a los fuertes vientos que azotan la región, pero ella nunca le disuadió en su sueño de ser capitana. «Ella era tan buena que se ganó el respeto de los viejos marineros», explica su amiga Mary Majka.

Molly abandonó New Brunswick después de casarse en el año 1944 con Ray Blaisdell, originario del Estado de Maine. Baisdell murió un par de décadas después. Molly se casó en segundas nupcias con el empresario John Carney, quien, como regalo de bodas, le compró un barco que bautizó como Molly Kool. Sus amigos la conocían con el mote de la capitana Molly.

La intrépida marinera se hizo muy famosa en EEUU, y llegó incluso a aparecer en un episodio de la serie Ripley’s Believe or Not!, un programa radiofónico de gran éxito a mediados del siglo XX.Su mito fue creado, en parte, a base de reportajes de la prensa que la describían así: «Sus cejas tienen forma de arco, sus labios son de tono rosado, su cabello rubio forma unos femeninos rizos…pero a bordo, ella no conoce el miedo».

Le han sobrevivido una hija y cuatro hermanos. Su funeral será celebrado en Bangor. Después, tal como ella deseaba, sus cenizas serán arrojadas al mar, en New Brunswick.

Molly Carney, capitana de barco, nació en Alma (New Brunswick, Canadá) y murió el 9 de marzo de 2009 en Bangor (Maine, EEUU), a los 93 años.

Ricard González en El Mundo

  • Llameme Capitán:
Molly Kool, en el puerto de Saint Andrews (Nuevo Brunswick, Canadá). / ASSOCIATED PRESS

Molly Kool, en el puerto de Saint Andrews (Nuevo Brunswick, Canadá). / ASSOCIATED PRESS

Durante las décadas de los años treinta y cuarenta, en Norteamérica, que una mujer fuera capitana de navío podía parecer un despropósito. Molly Kool Carney fue la primera en conseguirlo. Murió en Bangor (Maine). Acababa de cumplir 93 años.

La suya fue una pasión heredada de su padre, el marinero holandés Paul Kool. Molly puso en práctica su profesionalidad en la bahía de Fundy, donde se enfrentó a las tormentas, la niebla, la lluvia intensa, el hielo y las mareas más violentas. Y a pesar de todo, tuvo que luchar contra algo peor: la incredulidad y el desdén de algunos de sus colegas.

A la prensa de la época le gustaba describir sus “arqueadas cejas, sus labios ligeramente rouged, el rubio pelo ondulado”. “Esa es la señorita Molly Kool en tierra pero en su embarcación es una mujer sin miedo”, continuaba la crónica, para acabar con un chiste fácil sobre quién mandaría en casa si ella se casaba algún día.

Algunos quisieron llamarla “la primera feminista” de Nuevo Brunswick (una de las provincias marítimas de Canadá), pero se resistía a esa definición. Siempre mantuvo que nunca había reparado en ello cuando, en 1939, luchó por obtener sus certificados de capitana. No parecía tener interés en formar parte de la historia de las pioneras. Ingresó por vocación en la escuela de Marina, siguió los mismos cursos que sus compañeros y sorteó algunos episodios incómodos.

Bautizada como Myrtle –aunque cambió legalmente su nombre por el de Molly, nació el 23 de febrero de 1916 en Alma (Nuevo Brunswick), pequeño pueblo pesquero en la bahía de Fundy. Pasó parte de su infancia a bordo de embarcaciones y aprendió los secretos del anclaje, los rincones de los puertos y el peligro de la profundidad del mar.

Su primer certificado, obtenido en Nueva Escocia, le permitió trabajar como capitana en aguas costeras. Molly Kool consiguió salvar, en situación límite, a algunos pasajeros de la nave. En 1944 se casó y se retiró un tiempo en tierra trabajando en la venta de máquinas de coser. A principios de los sesenta murió su esposo y a mediados de los setenta volvió a casarse con Juan Carney.

“Puede usted llamarme capitán de ahora en adelante”, rezaba el telegrama que envió a algunos de quienes no habían confiado en ella. Tenía veintitrés años y acababa de aprobar las tres complejas pruebas escritas y el arduo examen práctico, en el puerto, que le permitían ejercer ese cargo.

Fue la primera mujer con licencia de capitán en Canadá

DAVID ALANDETE 12 MAR 2009

La capitán Molly ya no podrá volver a surcar los mares. Molly Kool, nacida en Nuevo Brunswick (Canadá) en 1916, falleció el 4 de marzo en una residencia de ancianos en el Estado de Maine, en Estados Unidos. Fue la primera mujer que recibió, a los 23 años, una licencia para poder capitanear un barco en costas norteamericanas.
Símbolo y leyenda para muchos luchadores por los derechos de las mujeres, Molly Kool nunca pareció ser totalmente consciente de su propia gesta. Como dijo en numerosas ocasiones, ella sólo quería comandar el barco de su padre, el Jean K, que transportaba mercancías de navíos anclados en alta mar a los distintos puertos costeros.
La pasión por el mar corría por las venas de su familia. Su padre, Paul Kool, era un marinero holandés que emigró a Canadá. Ella quiso ser como él, e intentó obtener el título de oficial en repetidas ocasiones. Lo consiguió en 1937 en la Escuela de Marina Mercante de Nuevo Brunswick, que al principio rechazó su solicitud.
Dos años después consiguió el título de capitán por el Instituto de Marina Mercante de Yarmouth, en Nueva Escocia. Aquella misma tarde le envió un escueto telegrama a su familia: “A partir de ahora podéis llamarme capitán”. Comandó el barco familiar durante cinco años.
Se enfrentó a incontables problemas en la indomable Bahía de Fundy, entre las costas de Maine y Nueva Escocia. Bancos de niebla, placas de hielo, tormentas e incendios fueron enemigos formidables. Pero la gran bestia negra de esta intrépida mujer fue el machismo imperante en la época.
“La señorita Molly Kool, de 23 años”, decía en 1939 una breve crónica del diario The Chicago Tribune, “ha obtenido la licencia para operar navíos. Se cree que es la segunda mujer en el mundo en obtener la documentación para operar barcos en aguas costeras”. Su caso apareció en la versión radiofónica de Increíble pero cierto como una rareza inesperada.
Pero Molly Kool hizo historia. La Ley de Marina de Canadá tuvo que reescribirse para cambiar el género de las solicitudes. Donde decía “él” se tuvo que añadir un “ella”, abriendo la puerta a que las mujeres pudieran considerar una carrera al timón.
Sus aventuras, sin embargo, no duraron más de cinco años. Una explosión causada por una fuga de gas incendió el Jean K en 1944. Molly Kool quiso tomarse unos meses de respiro y regresar al timón una vez se hubiera reparado el barco. Nunca regresó. Se casó con Ray Blaisdell, de Maine, y pasaron 20 años. El primer marido murió, Molly se volvió a casar, esta vez con un hombre de negocios, John Carney, que le compró un pequeño barco, bautizado como ella, Molly Kool.
Pasó sus últimos años en una residencia en Bangor, en el Estado norteamericano de Maine, recordando sus años en el mar. Sus vecinos la llamaban capitana, e instalaron un timón a la puerta de su apartamento. El Gobierno canadiense, sin embargo, no reconoció oficialmente que fuera la primera mujer capitán del país hasta hace tres años. A veces, las grandes gestas no se reconocen hasta que entran en los libros de historia.

Se publicó en “La Voz de Galicia”:  16 de noviembre del 2007

Adrizando

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Una respuesta to “Pionera capitana de barco”

  1. Información Bitacoras.com

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