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La Antártida también se derrite

Posted by jonkepa en mayo 28, 2015

Muchos de los glaciares antárticos están siendo socavados por la acción del agua más cálida del mar. / Alba Martin-Español

Muchos de los glaciares antárticos están siendo socavados por la acción del agua más cálida del mar. / Alba Martin-Español

Desde que en 1979 los primeros satélites artificiales pusieran sus ojos en ella, la Antártida nunca fue tan grande. Según la NASA, en diciembre de 2013, el hielo marino que rodea el continente antártico alcanzó su mayor extensión. Sin embargo, también nunca como ahora, se está derritiendo a un ritmo tan acelerado. Por primera vez desde el fin de la última glaciación, la Antártida pierde más hielo del que gana. De nuevo, ya sea en forma de cambio climático o deterioro de la capa de ozono, la acción humana está detrás.

La ciencia tiene tan claro que el Ártico se deshiela como que la Tierra gira alrededor del Sol. Con la Antártida no existe el mismo consenso científico. Por cada estudio sobre un glaciar que se resquebraja, hay otro que destaca la acumulación de nueva nieve en la meseta antártica. Y es que todo en la Antártida es grande, también el debate científico. Con una extensión casi 28 veces la de España, la Antártida acumula entre el 80% y el 90% del agua dulce que hay en el planeta. La altura media de la capa de hielo es de unos 2.500 metros, aunque hay zonas de casi 5.000. Si se derritiera de repente, el nivel del mar ascendería decenas de metros.

Pero la Antártida no es tan uniforme e inmutable como puede parecer en la distancia. El cambio climático y el deterioro de la capa de ozono están afectando de forma diferente a unas zonas y otras del continente. Mientras en lugares de la costa oeste, los glaciares que mueren en el Mar de Amundsen están adelgazando, en el este, el hielo avanza y se eleva. A comienzos de siglo, el balance neto entre pérdidas y ganancias tendía a ser cero, pero en el último lustro el equilibrio se está rompiendo a favor del deshielo en zonas hasta ahora estables.

“Los cambios en la elevación aquí están siendo muy repentinos”, dice la investigadora de la Universidad de Bristol, Alba Martín-Español. Empeñada en estudiar la dinámica de la capa de hielo antártica, Martín-Español y sus colegas de la universidad británica han encontrado un nuevo lugar por donde el hielo se está derritiendo. Al sur de la península antártica, una especie de apéndice que rompe la línea circular del continente, una decena de glaciares están de retirada a lo largo de 750 kilómetros de costa. Aunque la zona se encuentra en la parte occidental de la Antártida, “era una de las más estables”, añade la científica española.

Con los datos de altimetría ofrecidos por una sucesión de satélites desde comienzos de siglo, los investigadores pudieron comprobar que la elevación de los hielos de esta zona se mantuvo estable hasta 2009, pero desde entonces no ha dejado de reducirse. Según publican en Science esta semana, la región pierde unos 60 kilómetros cúbicos de hielo al año. En agua líquida, serían unos 60 billones de litros. Hay glaciares que se han retirado hasta 30 metros en la última década.

“Estos cambios no se deben a un aumento en las temperaturas, sino a una alteración en la dinámica de los glaciares”, aclara Martín-Español. Aquí, el impacto del calentamiento global aunque real es indirecto. No se trata de que la zona sufra una repentina subida de la temperatura, sino del azote del océano. Buena parte del área analizada, frente al Mar de Bellingshausen, se encuentra debajo del nivel del mar, retirado por la presión de los glaciares. Sin embargo, “los vientos circumpolares se están acelerando, elevando las corrientes submarinas más cálidas”, recuerda la investigadora española. Esta agua más caliente está derritiendo los glaciares por abajo.

La pérdida de hielo es enorme, unos 60.000 millones de toneladas al año desde 2010. Pero aún está lejos de los 110.000 millones anuales que pierden los glaciares del Mar de Amundsen. Si se les restan las alrededor de 70 gigatoneladas que gana la zona occidental de la Antártida, el balance es de una pérdida neta de hielo. Y eso que no hay datos globales de todo el continente, objetivo en el que está enfrascada Martín-Español y otros científicos con el proyecto RATES.

Las cifras aún están lejos del deshielo en el Ártico donde, solo Groenlandia está perdiendo 243.000 millones de toneladas. Pero lo que más preocupa a los científicos no es la cantidad, sino la tendencia acelerada de los últimos años. Es como si se hubiera alcanzado un punto crítico en el que el sistema antártico no aguantara más y se hubiera desestabilizado.

El panorama aún podría ser peor. Aunque no está del todo claro porqué la parte occidental de la Antártida, la mayor de las dos, sigue acumulando hielo nuevo. La misma circulación oceánica que debilita los glaciares del oeste, parece proteger a los del este. En su circulación de oeste a este, las aguas cálidas se enfrían y vuelven a estratos inferiores del océano.

Pero su situación puede ser temporal. En marzo pasado, expertos alemanes en modelos climáticos, mostraron como el calentamiento global estaba llevando más humedad al interior del continente antártico. Esto hace que nieve más y la capa de hielo se eleve. Pero tiene un efecto colateral: acelera el movimiento de los glaciares hacia unas aguas cada vez más cálidas. El resto de la historia ya se sabe: a más deshielo, mayor elevación del nivel del mar.

Miguel Ángel Criado en El País

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