Enseñanzas Náuticas

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Submarinos nucleares con Windows XP y otras locuras del ‘software’ militar

Posted by jonkepa en febrero 15, 2016

Un pantallazo azul es siempre una mala noticia, pero puede resultar mortal cuando el ordenador que falla es el de un F-22 en pleno vuelo o un portaviones de 70.000 toneladas.

USS Tennessee

El submarino USS Tennessee. (Foto: Reuters)

Complejos sistemas de armas como buques de guerra o aviones de combate son cada vez más vulnerables a los errores informáticos; máxime cuando emplean versiones de sistemas operativos obsoletos.

Todos hemos sufrido alguna vez dolores de cabeza por culpa de los programas instalados en nuestro ordenador. Inexplicables bloqueos, ficheros que se pierden, pantallas azules o súbitos ‘cuelgues’ en el más inoportuno de los momentos nos han amargado alguna vez la vida. El software que hace funcionar nuestras máquinas es defectuoso, inestable y muy poco de fiar en general; de hecho muy inseguro en lo que se refiere a privacidad y a mantener bajo control nuestros datos. Lo que en el caso de los particulares es una molestia, a veces una pequeña tragedia, se convierte en otra cosa muy diferente cuando los ordenadores que controlan esos programas se encargan de operar los sistemas de armas más potentes del planeta. Aviones de combate o buques de guerra que cuestan muchos millones de euros utilizan no ya software con agujeros, parches y defectos; a veces incluso el mismo software de dudoso mérito que esta en el ordenador doméstico de cualquier paisano. Con las consecuencias que cabe imaginar.

En septiembre de 1997 el USS Yorktown CG-48, un crucero AEGIS de la clase Ticonderoga armado con misiles antiaéreos y antibuque botado en 1984, realizaba maniobras frente a la costa de Virginia, en la costa este de los EE UU. Entre sus misiones estaba poner a prueba una nueva tecnología recién instalada en su sala de máquinas denominada Smart Ship. El nuevo sistema de gestión de los poderosos motores del buque tenía como objetivo mejorar su funcionamiento y, muy especialmente, reducir el número de marineros necesarios a bordo. El mayor coste a lo largo de la vida de un barco de guerra sofisticado a menudo no es su construcción o mantenimiento, sino los sueldos acumulados de su tripulación a lo largo de su vida útil. Recortar una decena de tripulantes durante 30 0 40 años de uso es un ahorro importante. Para conseguirlo Smart Ship centralizaba en una serie de estaciones de trabajo computerizadas el control de los sistemas del buque.

Pero aquel día del otoño de 1997 un marinero introdujo por error un valor de ‘cero’ en una de las ventanas de datos del sistema informático y las consecuencias fueron drásticas: el programa, basado en el sistema operativo para usos industriales Windows NT, sufrió un completo colapso al intentar dividir por cero y todos los ordenadores de la sala de máquinas se ‘colgaron’. El orgulloso USS Yorktown, con sus 9.800 toneladas de desplazamiento, sus 173 metros de eslora, sus lanzamisiles y helicópteros y sus casi 400 tripulantes se quedó al pairo con sus cuatro turbinas de gas paradas. Según se publicó en la prensa el barco tuvo que ser remolcado al puerto más cercano (aunque la marina EE UU niega este último extremo).

No es el único caso de un barco de guerra que queda inutilizado por un error informático: el último ocurrió hace apenas unas semanas cuando el LCS-5 USS Milwaukee tuvo que ser remolcado a puerto tras perder la propulsión en su viaje de traslado a su base de San Diego. En principio el problema se achacó a virutas metálicas en el lubricante de la compleja transmisión con la que el navío mezcla sus dos fuentes de propulsión (turbinas de gas y motores diésel: propulsión CODAG), pero la subsiguiente investigación demostró que el problema había sido de software. Resultó que el ordenador encargado de accionar la transmisión cometió un error, lo que en la práctica ‘quemó el embrague’ del navío en segundos. Otro buque de este tipo aunque de diferente clase, el USS Fort Worth, está paralizado en puerto en Singapur con problemas similares en su sala de máquinas, aunque no se ha hecho público que tengan origen en el software. Aunque cabe la sospecha, máxime no siendo la primera vez que este tipo de barcos tienen esa clase de problemas.

Y si grave es que un buque de cientos o miles de millones de dólares se quede tirado en el agua no por la acción del enemigo sino por un error informático, es posible imaginar situaciones todavía peores. Considere por ejemplo estas dos noticias que colocadas juntas pueden provocar escalofríos a cualquiera: a) esta semana se ha detectado un fallo de seguridad que afecta a todas las versiones de Windows y que puede permitir a un atacante tomar el control de un sistema; b) los submarinos nucleares de misiles balísticos británicos de la clase Vanguard funcionan con un sistema operativo llamado ‘Submarine Control System’ (sistema de control para submarinos) que está basado en Windows XP. Por ello la plataforma tiene el mote de ‘Windows for Submarines’, algo preocupante si tenemos en cuenta que el fabricante Microsoft dejó de dar soporte a la plataforma (y, por tanto, dejó de crear parches para nuevas vulnerabilidades) en abril de 2014. Y si recordamos que los submarinos clase Vanguard no sólo transportan misiles atómicos, sino que están propulsados por un reactor nuclear.

La razón de que se usen plataformas civiles que no están consideradas como lo más seguro del mercado es siempre la misma: el ahorro de costes. Y es cierto que la red interna de un submarino es, probablemente, de los lugares más seguros que pueden existir en términos de intrusiones externas, ya que carece de cualquier posibilidad de conexión. Para colmo los misiles intercontinentales no se disparan automáticamente, como sí lo hacen por ejemplo los sistemas de defensa antiaérea o antimisil, por lo cual no se debe temer que los ordenadores de los Vanguard vayan a lanzar sus SLBMs al estilo ’Skynet’. A pesar de lo cual el asunto es lo bastante preocupante como para que haya vuelto a ser objeto de polémica en el Reino Unido en relación a los nuevos portaviones clase Reina Isabel, que el gobierno ha aclarado no utilizarán ninguna versión de ‘Windows para Buques de Guerra’ como sistema operativo.

Pepe Cervera

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